Home / Noticias / Museo Pablo Gargallo

Museo Pablo Gargallo

Visitar el Museo Pablo Gargallo es descubrir una de las joyas culturales más representativas de Zaragoza. Situado en pleno casco histórico, este museo no solo alberga la obra de uno de los escultores más innovadores del siglo XX, sino que también ocupa un edificio de enorme valor arquitectónico: el Palacio de los Condes de Argillo.

La figura de Pablo Gargallo

Pablo Gargallo (Maella, 1881 – Reus, 1934) fue un escultor aragonés de espíritu vanguardista y uno de los grandes renovadores del arte europeo. Su obra combina fuerza, modernidad y poesía, utilizando materiales como el hierro o el cobre para crear figuras que desafían la gravedad.

El artista trabajó junto a figuras como Pablo Picasso y fue pionero en el uso del metal como elemento escultórico expresivo. Sus obras rompen con los cánones clásicos para buscar el vacío, la silueta y la síntesis del movimiento.

Image

Un museo con historia

El museo abrió sus puertas en 1985 gracias al Ayuntamiento de Zaragoza, que quiso rendir homenaje al escultor más internacional de Aragón. Se ubica en el Palacio de los Condes de Argillo, una construcción del siglo XVII con una fachada renacentista y un hermoso patio interior.

El edificio fue restaurado para acoger la colección permanente, convirtiéndose en uno de los ejemplos más bellos de cómo un espacio histórico puede adaptarse al arte contemporáneo.

La colección

El Museo Pablo Gargallo reúne esculturas, dibujos, grabados y maquetas que recorren toda la trayectoria del artista. Entre las piezas más emblemáticas destacan:

  • El Gran Profeta (1933): una de sus obras maestras, imponente y simbólica, donde el artista explora la fuerza expresiva del vacío.
  • Kiki de Montparnasse (1928): retrato de una de las musas del París bohemio, en el que Gargallo combina elegancia y modernidad.
  • El Saludo Olímpico (1929): ejemplo de su dominio del hierro forjado y de la energía del movimiento.
  • Además, hay una colección de cartones preparatorios y bocetos, que permiten observar su proceso creativo.

El recorrido del museo está cuidadosamente diseñado para que el visitante entienda la evolución del artista, desde sus inicios figurativos hasta sus obras abstractas más atrevidas.

Arquitectura y entorno

El edificio que alberga el museo es en sí mismo una obra de arte. Su fachada de piedra, su patio renacentista con arcos de medio punto y su escalera noble crean un contraste perfecto con las esculturas metálicas de Gargallo.
Desde su ubicación en Plaza de San Felipe, el museo ofrece además una de las vistas más encantadoras del casco antiguo de Zaragoza.

En el entorno inmediato encontrarás también otros puntos de interés, como el Museo Goya, la iglesia de San Felipe o pequeñas galerías de arte que completan la experiencia cultural.

Image

Una visita imprescindible

Visitar el Museo Pablo Gargallo no es solo contemplar esculturas: es entrar en el universo de un artista que convirtió el metal en emoción. La experiencia es ideal tanto para amantes del arte contemporáneo como para quienes buscan una actividad tranquila, inspiradora y diferente en Zaragoza.

Algunos consejos para disfrutar al máximo la visita:

  • Reserva al menos una hora para recorrerlo con calma.
  • Observa las obras desde distintos ángulos: el juego de luces y sombras cambia la percepción.
  • Aprovecha las visitas guiadas si están disponibles, especialmente si te interesa el proceso creativo del artista.
  • No te pierdas el patio interior del palacio: es uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad.

Datos prácticos

  • Dirección: Plaza de San Felipe, 3 (Zaragoza)
  • Horario: Martes a sábado de 10:00 h a 14:00 h y de 17:00 h a 21:00 h. Domingos y festivos de 10:00 h a 14:30 h. Lunes cerrado.
  • Precio: Entrada general 4 €, reducida 3 €. Gratuito los primeros domingos de mes.
  • Accesibilidad: El museo cuenta con acceso adaptado, bucle magnético y recursos para personas con discapacidad auditiva o visual.

Conclusión

El Museo Pablo Gargallo es una cita imprescindible para quienes desean conocer el alma artística de Zaragoza. Combina la serenidad de un palacio histórico con la audacia de un escultor que redefinió la forma y el espacio. Una visita que no solo alimenta la vista, sino también la sensibilidad.

Fuentes consultadas

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *