Cuando viajamos y descubrimos una ciudad, nos interesamos por su historia y cultura ¡y eso es maravilloso! Pero, ¿y de la ciudad en la que vivimos lo sabemos todo? A veces nuestra propia ciudad nos es desconocida y por eso vamos a redescubrirla juntos. Hoy nos pararemos frente al Palacio de Sástago, disfrutaremos de su arquitectura y exploraremos sus rincones. ¡Vamos a ello!

El siglo XVI en Zaragoza y la construcción del Palacio de Sástago

Todas las ciudades cambian y se adaptan a los nuevos tiempos. Se modifica su arquitectura, se abren nuevos espacios donde convergen diferentes estilos y sus calles van evolucionando. Esto es lo que le ha pasado a Zaragoza, ya que en ella convivieron diferentes culturas desde sus inicios. Con el paso del tiempo, Zaragoza ha vivido grandes momentos de esplendor y de caída, pero siempre ha sabido resurgir.

En este caso vamos al siglo XVI, donde Zaragoza contaba con unos 25.000 habitantes y su parroquia más conocida era la de San Pablo. La ciudad se encontraba en un periodo de expansión económica y demográfica, tras haber pasado por hambrunas, pestes y guerras.

Vista de Zaragoza en el año 1563
Fuente: Gran Archivo Zaragoza Antigua

Durante este siglo, los nobles aragoneses dejan sus señoríos y se trasladan a vivir a Zaragoza, donde se concentra la actividad económica, política y cultural del Reino. Es el caso del conde de Sástago, don Artal de Alagón y Luna, que construye su residencia en la calle Coso, entre los años 1.570 y 1.573.

El Palacio de Sástago se construyó siguiendo la estructura de los palacios renacentistas aragoneses, con patio y tres plantas. Del palacio desataca su sobria fachada de ladrillo y su esbelto patio de columnas.

Los inquilinos del palacio

Desde que lo construyeron, el Palacio de Sástago fue posada del rey Felipe II en 1.585 con motivo de la boda de su hija Catalina. También se hospedaron en él Carlos IV en 1.802 y Fernando VII en 1.815.

Felipe II en 1585 en Zaragoza, en el Palacio de Sástago
Fuente: Gran Archivo Zaragoza Antigua

Durante la guerra de la Independencia el palacio sufrió grandes destrozos. Se convirtió en las oficinas del cuartel General del Ejército de Aragón, y hasta 1.815 residencia del General Palafox. Después, en 1.825 se instaló en el Palacio de Sástago la Capitanía General de Aragón y desde 1.827 a 1.847 fue sede de la Contaduría del Ejército y jefatura de policía.

Palacio de Sástago en 1814, tras la guerra de la Independencia
Fuente: Gran Archivo Zaragoza Antigua

Entre los años 1.843 y 1.848 el último conde de Sástago, Joaquín María Fernández de Córdoba, arrendó una parte del palacio al Casino de Zaragoza. El Casino fue quien mejoró el palacio, centrándose en la decoración de los salones y la construcción de la biblioteca y hemeroteca. En 1.889 se realizó la decoración del salón principal, respetando la estructura de los salones principales. 

Tras todas estas mejoras y con el paso de los años, el Palacio de Sástago albergó el Café París en su patio, desde 1.882 a 1.915, y de 1.920 a 1.960 ese espacio lo ocupó el Banco Español de Crédito

El Palacio de Sástago en el año 1930 y el Banco de Aragón
Fuente: Gran Archivo Zaragoza Antigua

El palacio de Sástago en la actualidad

Con la llegada del siglo XX, el Palacio de Sástago fue declarado, el 20 de julio de 1.974, Monumento Nacional. Años después, en el 2.002, se declaró Bien de Interés Cultural. Actualmente, el Palacio de Sástago se halla unido al Palacio de la Diputación de Zaragoza. Y ha adaptado sus espacios a las distintas actividades culturales que se desarrollan en él.

La calle Coso en el año 2007, cuando aún se podía ir en coche.
Fuente: Gran Archivo Zaragoza Antigua

Después de conocer la historia de este palacio os recomiendo que lo visitéis si no lo habéis hecho. Su patio interior es espectacular y cada poco tiempo alberga una exposición diferente. ¿Sabíais todos los usos que se le han dado al Palacio de Sástago? Decidme en los comentarios qué os ha parecido, ¡hasta la próxima!